[cc2015] Etapas 1 a 3. El inicio de una nueva aventura.

Parece que es mi destino iniciar un viaje con la lluvia golpeando la visera del casco. ¿Será que mi Asturias llora por mi partida?
Vuelvo a cargar la pequeña Vespa GTS para recorrer varios países de Europa los próximos 21 días. Mi escúter de 125 cc abandona su habitual estado de gracia/agilidad por un estado de aplomo/pesadez, pero no se queja, pues es heredera de la historia de la marca italiana; tiene alma de rutera pues, tras la II Guerra Mundial, Vespa trajo movilidad a la ciudadanía y pronto fue evolucionando según la demanda para facilitar grandes desplazamientos y el turismo familiar. Las carreteras secundarias europeas nos esperan llenas de nuevas aventuras e historias que darán contenido a las próximas Crónicas Vespísticas.
No tengo un destino fijo al que llegar, tan solo dos días por delante y unos cuantos cientos de kilómetros por descontar en mi camino hacia Barcelona, donde un ferry me espera.
[cc2015] Etapas 1 y 2: Oviedo - Barcelona
Etapas 1 y 2. Oviedo – Logroño – Barcelona. Itinerario general.
Es 1 de junio, hoy no madrugo. Tras los últimos días preparando el equipo, la moto… y los últimos meses perfilando el viaje, me lo tomo con tranquilidad. La última semana ha sido un baile social de despedidas entre familia y amigos. Oviedo amanece húmedo. En las cercanías de la estatua Santiago Peregrino, erigida por la Asociación Asturleonesa de Amigos del Camino de Santiago, doy cuenta del desayuno en compañía de un amigo. No se me ocurre mejor lugar para iniciar este viaje por los caminos [cc2015], del Camino de Santiago y el Español de los Tercios a Flandes.
Santiago Peregrino (Oviedo)
Estatua “Santiago Peregrino” (Oviedo – Asturias).
Salgo de Oviedo por Bendones camino del Puerto de Tarna, por donde abandono el Paraíso Natural y Motero que es Asturias. Otros lares, una nueva aventura me aguarda. Mientras asciendo enfundado en el traje de agua, voy dando cuenta de las numerosas curvas que un incipiente río Nalón fue horadando por estas gargantas que me acercan a la nube de agua que tachona el cielo astur. En cuanto sobrepaso los límites con León, el tiempo cambia radicalmente, lo que me permite ir secando en ruta mientras los verdes campos del alto León se muestran a mi alrededor moteados de flores amarillas.
Bordeo el embalse de Riaño camino de Aguilar del Campoo, un pueblo que huele a galletas. La marcha gana en velocidad en cuanto las carreteras castellanoleonesas trazan llanas y rectas por la tierra. Por estas poblaciones me encuentro con un pequeño grupo de moteros alemanes devorando kilómetros a lomos de sus monturas igual de alemanas.
La dificultad de la etapa es sin duda el viento reinante unido al cruce con los enormes trailers de esta ruta de mercancías que a su paso levantan un mucho de aire que te golpea con fuerza.
Voy haciendo pequeños altos en el camino para estirar los músculos, relajar la tensión en las manos, comer e hidratarme algo. Soy hombre de rutas, pero toca acostumbrar al cuerpo a esfuerzos mayores.
Un alto en el camino por Castilla y León.
Los soportales de una iglesia me proporcionan sombra y apoyo para dar cuenta de las viandas.
Tras llegar a Logroño, localizo un gran centro comercial. Queda un fleco pendiente en la planificación, si bien tengo claro lo que necesito. Para mantenerme geoposicionado y en contacto con la familia necesito una tarjeta de datos nueva para el móvil, de una compañía que facilita roaming en Europa de manera fácil y económica. La hoja de ruta me llevará a saltar de un país a otro en pocos días de diferencia, por lo que la opción de comprar una tarjeta de datos local no es viable en esta ocasión.
Tras las gestiones con la operadora móvil y con el nuevo número operativo, salgo en busca de un camping donde pasar la primera noche. La tarde está demasiado avanzada como para intentar descontar un número significativo de kilómetros a la ruta. Me quedo con la opción del camping sito en el mismo Logroño, consejo de las amables chicas que se encargaron de mis comunicaciones.
Una vez realizadas las gestiones y darme una ducha… entablo conversación con Boris, mi vecino, un holandés muy majo que está haciendo el Camino de Santiago desde Bruselas en bici. Gran aventura en solitario la de este chico. En el camping hay más holandeses (menuda casualidad que mi destino me llevará a su  país en las próximas semanas). Aprovecho la ocasión para hacerme entender y convencerles de que deben pasarse por Oviedo para hacer el camino original, el denominado Camino Primitivo, del que contaré más cosas en su debido momento.
Son las nueve de la mañana del segundo día mientras espero impaciente la apertura de las puertas del camping; la carretera nacional camino de Barcelona me aguarda y me reta con una lucha constante contra vientos y el constante tráfico de camiones.
A mi alrededor la planicie intercala campos de labranza con vides, y enormes aerogeneradores frente a centros de captación de energía solar, ambos en liza por conseguir aprovechar al máximo las energías renovables. En ambos casos doy fe del sol y el viento que golpean por esta zona de España, no en vano esta zona sufre un clima semidesértico. Así hasta Zaragoza, donde todo se convierte en más árido aún y las interminables rectas son mi peaje por avanzar por esta seca piel de toro. En estas primeras etapas el objetivo es avanzar; pronto las crónicas se llenarán de historia, localizaciones y nuevas experiencias.
Un alto en el Camino para tomar notas y refrescarme.
Un alto en el camino para refrescarme y tomar notas.
El viaje continua bajando cota a cota hacia Barcelona atravesando el El Bruc y sus características rocas de formas redondeadas a modo de manos y dedos que salen de la tierra.
Entro en la Ciudad Condal, la estatua de Colón me recibe. El hombre que puso en los mapas del viejo continente un Nuevo Mundo, cuyos frutos desembarcaron en los puertos españoles e inundaron Europa entera. América, nombre que se le daría posteriormente, tiene mucha relación con la historia del Camino Español de los Tercios a Flandes, pero no adelantemos acontecimientos.
Me acerco con tiempo para realizar las gestiones de embarque en las oficinas de la naviera. Allí me encuentro con  Jorge, un motero de Valladolid que sobre su flamante Triumph Scrambler se iba a recorrer La Toscana.
Jorge, motero vallisoletano.
Nos liamos a hablar de viajes, de motos,… de tal manera que hasta que no entramos al aparcamiento del embarque no nos percatamos de que nuestros buques eran distintos porque nuestras rutas eran diferentes, aunque ambos partíamos hacia Italia con la misma naviera. Su destino era más al sur que el mío y la desinhibida conversación hizo trivial que a el le dieran una pegatina para colocar en su moto y a mi no… hasta que nos dimos cuenta. Un gran tipo. Jorge, espero rodar pronto contigo por Asturias.
La noche avanza y me encuentro solo esperando para embarcar; mi buque sale a las doce de la noche, aunque las maniobras de embarque de los grandes camiones que vienen acompañándome en lo que va de ruta, hicieron que saliéramos del puerto con retraso. Como decía, cuando ya creía que la mía sería la única moto a embarcar, aparecen un grupo de moteros italianos. Andrea es uno de ellos. Lleva dos años estudiando acupuntura en Barcelona y se vuelve a Turín para dejar la moto en casa. Siempre tuvo claro que quería vivir en un futuro en una gran ciudad fuera de su país. En su opinión, Barcelona podría ser perfectamente esa ciudad de sus sueños. Urbanísticamente está bien planteada, es joven, con un amplio abanico cultural, y con sus servicios públicos no ve necesario disponer de la moto (es irónico viendo las estadísticas en las que año tras año aumentan el número de motos en la ciudad condal). Cuando le hablo del Camino Español de los Tercios a Flandes, me reconoce que hace poco se enteró del pasado español de Milán. Un ejemplo más del abandono cultural al que sometemos a nuestra historia porque, entra dentro de las posibilidades que el resto del mundo no le dedique ni una línea en sus libros, ni un segundo de radio o televisión,… pero que no lo hagamos nosotros no tiene excusa.
Tomo las últimas notas en la cantina del buque (a 3,50€ la lata de cerveza). Es la una de la madrugada cuando el buque comienza a moverse bajo la luna llena; mi “poltrona” me espera en la que vaticino será una noche de sueños intermitentes. Al día siguiente el sol hará brillar el mar a nuestro paso.
Poltronas.
La inmensidad que nos rodea me enamora y me hace pensar si en un buque moderno, de acero y tecnología somos tan poca cosa, como sería para aquellos marinos que se hacían a la mar en embarcaciones mucho más pequeñas, de madera… Algo de marino tengo pues esta melancolía por dedicarme a la mar me viene cada vez que estoy cerca de el. Ahogo mis pensamientos en el café del desayuno mientras dejo que pasen las horas en cubierta. Cubierta de la que destaco el debate y el buenrollismo de un joven catalán de una mente abierta, sana y un respeto que te da la cultura, el interés por mejorar como persona y el contacto continuo, en este caso por trabajo, con gentes de otros países y culturas. Una forma de ver la vida con la que coincido, que envidio para nuestro país. Quizás no esté todo perdido y algún día vengan aires nuevos que permitan cambiar nuestra sociedad con el esfuerzo de estos jóvenes emigrados. Me despido de el deseándole un futuro de altos vuelos.
Puerto de Savona (Italia)
Puerto de Savona (Italia).
Savona aparece a nuestra proa. Aquí desembarcaría un 19 de mayo de 1567 (además de en otros puertos cercanos) la Armada camino a Flandes. Lo que a ellos les llevó una semana de trayecto, yo lo recorro en menos de 1 día. Enciendo el móvil en busca de señal, funciona… desde ahora mi pequeño “gran hermano” velará por mi ruta informando a la familia, que siempre queda preocupada mientras uno dibuja una sonrisa en su cara por las vivencias que experimenta sobre la moto, independientemente de las dificultades del camino.
Tenuta Squaneto es mi destino inminente nada más desembarcar en Savona. Dentro del Parque Natural en el Piamonte me espera el camping que he seleccionado previamente para pasar la primera noche en Italia. Ha costado encontrarlo entre pistas dentro de este paraje natural lleno de bosques y desniveles pero ha merecido la pena.
Camping Tenuta Squaneto.Registro en el camping mientras espero la cena.
El personal que lo regenta son unos holandeses muy enrollados que incluso me hacen precio especial. Incluso se preguntan cómo he dado con ellos, cómo les he conocido. Yo me pregunto cómo el destino les ha llevado a abrir su negocio tan lejos de su país, pero según voy descubriendo el camping me doy cuenta de que rodeados de este maravilloso paisaje han levantado un establecimiento de calidad para disfrute, sobretodo de sus compatriotas, en general para los amantes de la naturaleza; y esta noche, también para mí.
Las ranas de un lago cercano, uno de varios que tiene este paraje protegido, amenizan con su cante la calurosa noche. Mañana será el cuarto día de viaje y, a pesar de la distancia recorrida, es como si el viaje diera comienzo ahora…

Un pensamiento en “[cc2015] Etapas 1 a 3. El inicio de una nueva aventura.

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