[ruta] Cuevas del Norte.

Portillo de Lunada (Cantabria) 01

Portillo de Lunada (Cantabria).
NOTA:
* A diferencia de las rutas anteriormente publicadas, este se plantea para disfrutarla en varios días. LA CRÓNICA SE ESCRIBE RECURRIENDO AL ESTILO PROPIO DEL BLOG. LOS TIEMPOS Y LAS ANÉCDOTAS SE FUNDEN EN UN MISMO TEXTO Y AVENTURA QUE NO DEBEN CONFUNDIR AL LECTOR, QUE DEBE MARCARSE SU PROPIO TIEMPO, PLANIFICACIÓN Y ALOJAMIENTO, SIRVIENDO LA CRÓNICA COMO BASE DE SU VIAJE POR ESTE PARAÍSO.
* En el último número (Agosto 2015) de la revista digital Motoviajeros aparece la crónica DE Quique Arenas CON ILUSTRACIONES DE PABLO VILLA (AMBOS AMIGOS DE CRÓNICAS VESPÍSTICAS) sobre el “Portillo de Lunada”, que une Cantabria con Burgos. Hacía tiempo que tenía ganas de desarrollar alguna ruta por la comunidad vecina, pero otros proyectos me hacían aparcar el viaje… hasta ahora. Recojo el guante lanzado desde la publicación, quiero “volar y fundirme en un abrazo eterno con estas montañas de presencia colosal”.

Mapa Ruta Cuevas del Norte

MAPA DE LA RUTA. PINCHA PARA AMPLIAR.

Son las once de una noche cerrada. Hace unos días podría haberme beneficiado del esplendor de luz de luna azul, pero no es el caso. Me enfrento a un puerto de montaña desconocido, de noche, con la única compañía de los animales que buscan alimento por estas cotas durante el verano. Una densa niebla rodea todo mi ser mientras dirijo el haz de luz de mi pequeña motocicleta cual estocada que cortase el blanquecino elemento. Mis sentidos están copados y corro cierto riesgo a cada paso mientras desciendo desde los 1.350 metros del Portillo de Lunada (Cantabria) pues no se en qué momento aparecerá a izquierda o derecha una curva cerrada, o por el ganado en la vía, cuyos sentidos están mucho más desarrollados y tal cual parece que me estuvieran esperando manteniendo un espacio entre ellos por donde poder atravesar el muro equino. Prosigo el descenso mientras me fustigo mentalmente por perder la oportunidad de admirar un puerto que era el principal objetivo de la ruta que comenzara unas horas antes. Quizás quise abarcar demasiado a sabiendas de que salía del trabajo a las tres de la tarde. Parejas de ojos que se iluminan a mi paso entre las sombras hacen aflorar una imaginación cultivada por años de literatura,… en el siguiente giro ¿se me aparecerá la niña de la curva? Definitivamente en esta ocasión no, la niebla se despeja y aparezco frente a unos sorprendidos vecinos que apuran sus cervezas a la fresca en la plaza del pueblo de La Concha. Me presento mojado por el abrigo húmedo que dejo atrás y con los frenos castigados. Pero, ¿cómo he llegado a esta situación? Bueno, quizás debiera comenzar por el principio…

Al reloj le cuesta mover las manecillas o será que no veo el momento de salir de trabajar. Una nueva aventura me aguarda mientras la Vespa espera con el equipaje en la oscuridad del aparcamiento del edificio. Estoy inquieto. Desde que llegué en junio de mi último viaje por Europa no he afrontado un viaje de esta magnitud. Tengo ganas. Un chorro de luz se derrama por la rampa del aparcamiento según se va levantando el portón. Pongo rumbo a Cangas de Onís desde donde dará comienzo la Ruta por las Cuevas del Norte.

KMcero

Haciendo un símil con el sito en la Puerta del Sol de Madrid, parto desde “kilómetro cero” del Paraíso Motero desde la histórica capital de “Asturias Paraíso Natural, Paraíso Motero”.

Enfocamos dirección Panes por la panorámica de los Picos de Europa que nos brinda el Alto de las Estazadas, imagen que me trae a la memoria postales alpinas vividas no hace tanto tiempo.

Alto de las Estazadas

El Picu Urriellu nos acompaña en este tramo del camino. Múltiples miradores se abren ante nosotros para disfrutar de las vistas de este Paraíso, como el de Poo de Cabrales. El Urriellu, cuyo nombre vulgarmente conocido de Naranjo de Bulnes me obliga a citar el siguiente dicho popular: “No me llaméis Naranjo, pues fruto no puedo dar; llamadme Picu Urriellu, que es mi nombre natural“.

Picu Urriellu

Entramos en Panes donde el río Cares funde sus aguas con las del Deva, río de dioses celtas que nace en Fuente Dé y que kilómetros más adelante fijará el límite provincial antes de su desembocadura en el Mar Cantábrico a la altura de Unquera.

Panes

camino cercano a Panes (Asturias).

Dirección Unquera, a unos dos kilómetros nos encontramos con la desviación de Meriodo / Puentenansa (carretera PB1) por la que entraremos en la comunidad vecina por tierras que antaño fueron la merindad de Asturias de Santillana con capitalidad en Santillana del Mar, división administrativa medieval que abarcaba desde Llanes (en la parte asturiana) hasta Astillero (en la cántabra). Tierras estas de la Cantabria Infinita por las que principalmente se desarrollará la ruta.

La moto está en su salsa entre estas suaves colinas de cuidado asfalto por el que vamos deslizándonos hacia la Comarca del Saja-Nansa, aguas estas las del Nansa que cruzamos a la altura de la población de Cades. Los carteles informativos a pie de carretera nos van preavisando de la cercanía de las Cuevas del Soplao y del Chufín. Cuevas del Soplao que atesoran gran protagonismo por su majestuosidad, capricho del pausado trabajo del agua sobre los minerales.

Con el río Nansa a nuestra derecha y con la rueda orientada al sur, seguimos devorando kilómetros camino de Puentenansa. Previamente hago una parada para admirar el valle que dejo atrás desde el Mirador del Ribero, con la aldea de San Pedro a nuestros pies.

San Pedro (Valle del Nansa - Cantabria)

San Pedro (Valle del Nansa – Cantabria)

Corono la Collada de Carmona para descender al siguente valle de la Comarca, el del Saja. Su caudal me hará compañía los próximos kilómetros tras el paso de poblaciones como Renedo de Cabuerniga por la carretera CA-280 camino del Puerto de Palombera. Bajo la sombra del bosque de hayas, el ascenso se realiza por una sinuosa carretera que sirviera de trazado a La Vuelta en tiempos de Luis Ocaña; más allá perdido en papel viejo, reza la historia que romanos y castellanos después, usaran esta calzada como vía de comunicación con la meseta. Una desvencijada casa de peones camineros rinde cuentas de la importancia de la vía.

Pozo del Amo - Puerto de Palombera (Cantabria)

Pozo del Amo – Puerto de Palombera (Cantabria)

Por el camino, se agradece el detalle visual del quitamiedos de madera que linda en la cuneta a nuestra izquierda… Próximos a la cota máxima el hayedo se retrae para permitir al ganado pacer sobre verdes praderías moteadas de roca; esto hace que cual improvisada y anárquica orquesta, de la que somos espectadores por los minutos que transcurren antes de coronar el puerto, nos brida su sinfonía de cencerros.

La tarde se me echa encima en mi descenso a “Fontes Iberis” – Fontibre, fuente del Ebro; si bien, aunque la tradición sitúa su nacimiento en esta población, el más caudaloso de nuestros ríos nace a 1.880 metros de altura en Tresmares, desde donde fluye el río Hijar que es engullido por la tierra para resurgir en Fontibre.

Acelero tras Reinosa paralelo al gran Embalse del Ebro por la carretera CA-171 hasta Soncillo, ya en la provincia de Burgos, donde nuestro derrotero nos llevará a Espinosa de los Monteros. En la zona descubrimos el reconocido internacionalmente complejo de cavernas de Ojo Guareña. Sus más de 100 kilómetros de cuevas la sitúan como el conjunto cavernoso más extenso de la Península y entre los 10 más extensos del mundo.

Llego así a la cuna del cuerpo de guarda de las monarquías españolas desde tiempos de la Reconquista,  Espinosa de los Monteros. La noche ya se hizo dueña del tiempo mientras tomo unas fotografías en la animada plaza y me doy una vuelta por la nobiliaria villa. A sabiendas de que mi objetivo de disfrutar del Puerto de Lunada no se iba a poder llevar a cabo, barajo la posibilidad de hacer noche, pero es más fuerte el compromiso familiar que me espera en Astillero y no deja de ser un reto afrontar en estas condiciones un puerto de alta montaña como este. Llego a las inmediaciones de la Bahía de Santander a escasos minutos de las doce de la noche e instantes antes de que una gran tormenta descargue con fuerza, nocturnidad y alevosía.

AstilleroAl lector y viajero que se encuentre por la comarca no puedo dejar de recomendar un paseo por la historia de Astillero, íntimamente ligada a la construcción naval que haría de España dueña y señor de los mares.

Fruto de esta estrecha relación con la mar, en la Península de la Magdalena, en la ciudad de Santander, se conservan las réplicas de los galeones usados por el navegante cántabro Vital Alsar durante su aventura en pos de rememorar el viaje por el Oceano Pacífico de Francisco de Orellana.

La ciudad y su bahía requieren su tiempo. Mucho por ver y recorrer. Si dispone el lector de tiempo, le recomendaría ampliar información y deléitese de esta zona de Cantabria Infinita. No obstante, permítanse una pausa para intercambiar la moto por la embarcación que comunica regularmente Santander con Somo y disfrute de la navegación por la bahía… y dése un capricho gastronómico. Los ricos perfumes que salen de sus cocinas harán mella en sus estómagos y fuerza de voluntad. Déjese llevar.

Otra recomendación es internarse con la moto en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, un singular zoológico donde los animales disponen de amplios espacios que antaño fueron una mina de mineral de hierro.

No, no me quedo sin ver el Portillo de Lunada.

Amanece sin rastro de negras nubes en el horizonte, es más, tímidos rayos de luz se abren entre la escasa nubosidad. Hay que lanzarse a la carretera. Doy cuenta rápido del desayuno y preparo la moto para otra larga jornada.

Portillo de Lunada 2 (Cantabria)

Los puertos hay que hacerlos en ambas direcciones, pues las sensaciones y referencias visuales que transmiten son totalmente diferentes de hacerlas de una mano a la otra. Por el camino me voy parando para observar lo que las aldeas ofrecen al viajero, como el Puente “Romano” (que romano no es) del s.XVIII en Mirones… o en alguno de los miradores que facilitan el deleite. En este punto, dejo la descripción del Portillo de Lunada en las buenas manos de los amigos de Motoviajeros y me hago eco su reportaje. Con su preciosista descripción del lugar poco puedo añadir.

Portillo de Lunada 3 (Cantabria)

Bajo por el lado burgalés hasta el cruce con la carretera BU-570 camino del Puerto de Estacas de Trueba, un puerto de 1.166 metros de altura por el que volvemos a entrar en Cantabria hacia los valles pasiegos.

Puerto de Estacas (Cantabria)

Grupos de moteros que como un servidor disfrutan de una maravillosa jornada en moto, saludan a su paso. En alguno de los casos, se atreven a romper el silencio preguntando por mis viajes al ver las pegatinas que porto, lo cual agradezco pues así me abstraigo de la soledad momentáneamente.

En mi descenso hacia la Vega de Pas, hago un alto en el camino para rendir homenaje a los presos republicanos caídos durante la construcción de la faraónica obra del túnel de La Engaña, representada por su parte más visible, la Estación ferroviaria de Yera. Otro tipo de cavidad esta, de 6.996 metros artificiales, construida con la intención inicial de conectar los puertos marítimos de Valencia y Santander.

Finalmente me encuentro con las aguas del Pas y sumo unos cuantos kilos de peso a la moto tras rendir cuenta de su cocido y postres tradicionales.

El siguiente tramo, lo haremos acompañado del caudal pasiego por un valle que se cierra sobre nosotros. La carretera CA-263 es una sucesión de curvas en plano de gran satisfacción motera hasta la población de Entrambasmestas, donde el valle se abre y enganchamos la nacional que desciende del Puerto del Escudo.

En Aes nos desviamos hacia poniente, por la carretera CA-170. No obstante, cerca de Puente Viesgo se encuentran las cuevas de El Castillo y de Las monedas. Camino de Corrales del Buelna se encuentra la cueva de Hornos de la Peña, hogar de los últimos neandertales de la comarca y de los primeros homo sapiens, un bestiario de gravados jalonan la vida de sus primeros habitantes.

Tras unos kilómetros de carretera nacional, una rotonda distribuye el tráfico a la entrada de Riocorvo. De ella parte la carretera de montaña por la Virgen de la Peña aproximándonos a Cabezón de la Sal, importante nudo de comunicaciones por su estratégica situación. No obstante, una alternativa a ir directos hacia Cabezón de la Sal es acercarnos a la histórica Santillana del Mar para visitar las Cuevas de Altamira, con algo de suerte serás uno de los 5 seleccionados a la semana de entre los visitantes del día al museo (actualmente los viernes) que puedan entrar bajo un estricto protocolo a la auténtica cavidad.

Volviendo a nuestra ruta, ya no abandonaremos la carretera N-634 hasta entrar en tierras asturianas, previo paso por la marinera y noble San Vicente de la Barquera. Una opción en este punto es darse el capricho de degustar una corbata de Unquera, pastel hojaldrado elaborado a base de mantequilla, azúcar, almendras, harina de trigo y huevos.

Tras su paso por Llanes, la nacional se transforma en la provincial AS-263 que nos trasladará a unas cuevas distintas. Para ello, a la altura de Nueva de Llanes, una estrecha calzada nos acercará a las aguas del Mar Cantábrico. Allí, en una cala protegida por sendos promontorios rocosos en los que un antojadizo Cantábrico se dedicó a tallar cavidades por las que corretear… de ahí su nombre de Cuevas del Mar. La instalación de un chiringuito, hace las delicias del viajero que quiera poner punto y final a su viaje bajo las melodías que acompañan la puesta de sol.

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No obstante a 15 minutos se encuentra la población de Ribadesella. Famosa, entre otras cuestiones, por sus Cuevas de Tito Bustillo, de repercusión internacional por la cálidad de su arte rupestre, no en vano tiene rango de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por su delicado estado de conservación, la visita a las cuevas está muy restringida, por lo que es importante planificar el acceso a las mismas reservando con antelación. Si no te amedrentan los 300 escalones que debes afrontar, una opción es la visita a la Cuevona de Ardines.

Para cuevona, el mágico y original broche final de acceder con tu moto a una cueva. En las inmediaciones de Ribadesella se encuentra la aldea de Cuevas cuyo único acceso rodado se realiza atravesando (máxima precaución – mínimo ruido) La Cuevona, una cueva natural asfaltada que sin duda os asombrará como punto final para esta Ruta por las Cuevas del Norte.

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