[cc2015] Etapa 5: Lagos del norte italiano y Passo de San Gottardo.

Espectacular. Así definiría mi recorrido bordeando el Lago Como (en realidad son dos lagos unidos, el Como y el Lecco) mientras sobrevolaban los hidroaviones, tal como hacían a principios del siglo pasado cuando, entre otras actividades, realizaban competiciones para divertimento de los capitales más pudientes que promocionaban el espectáculo con importantes recompensas para el vencedor, por lo que atraían a los mejores y más osados pilotos… en una época de valientes con alas.
Lago Como
Como, que da nombre al lago y su origen se remonta a la época romana; Bellagio, como un dique que se adentra en el lago, la más hermosa de todas las poblaciones;… y numerosas poblaciones más que cuelgan por la ladera con sus ventanas reflejándose en las aguas. Una de estos pueblos es Dongo, lugar donde se apresó a Mussolini tras una rocambolesca huida y, en su Piazza Paracchini, los partisanos harían justicia en nombre del pueblo italiano en base a la sentencia dictada por el Comité de Liberación de la Alta Italia unos días antes de su detención.
Etapa 5: Lagos del norte italiano y Passo de San Gottardo
Y entro en Suiza, ideal sobradamente turístico para algunos de nuestros políticos, para otros es Andorra (pero en esta ocasión no me quedó de paso). Mi gran Cima Coppi de este año me espera.
Aunque el primero de los caminos españoles abiertos por los españoles para comunicar el imperio con Flandes no tomó este rumbo, si fueron abiertos en años posteriores los llamados “caminos helvéticos” que atravesaban los territorios de la actual Suiza. El camino que me lleva al San Gotardo nos costaba mantenerlo una buena cantidad de monedas de oro y plata, y solo para poder cruzarlo de norte a sur. Cuando te preguntes donde fue a parar gran parte de la riqueza importada de América (estudios recientes hablan que al menos el 80% de la riqueza quedó en el Nuevo Continente a modo carreteras, ciudades, puertos marítimos e inversiones varias), imagínate los bolsillos de suizos o de la banca genovesa… Volviendo al acuerdo para atravesar el San Gotardo, solo en una ocasión y porque el tiempo apremiaba, se pudo cambiar la orientación para permitir desplegar tropas en Bohemia desde Lombardía.
San Gotardo 02
Tres formas hay de salvar por carretera sus 2114 metros de altura. El ritmo de vida frenético y los negocios hicieron que se abriera un gran túnel en 1980 para conectar durante todo el año el cantón italoparlante del Tesino (al sur) con Zurich y el resto del país. En estos momentos se está construyendo otro gran túnel ferroviario que verá la luz en los próximos años. No obstante, sueño con atravesar este mítico puerto suizo por su viejo adoquinado desde hace años. Me aproximo a Airolo, a la sombra del macizo a ascender, busco la vieja carretera a Tremola… no busques un indicador de “vieja carretera vintage destinada a moteros” por que no. Es más, es como si se escondiera y cuantos menos la transiten, mejor. Así que, aún siendo principios de junio y tras ascender dos kilómetros traqueteando sobre el adoquinado, me encuentro una barrera. ¡Cerrada! La desilusión intenta apoderarse de mi, pero lucho contra ella. Tiene que haber alguna posibilidad. Por mi mente surge la idea de levantar la barrera. No he recorrido todos estos kilómetros para encontrármela cerrada. Recurro a la tercera opción mientras analizo la situación, asciendo por la Nacional 2, más moderna que la ruta original pero más vieja que el túnel que atraviesa la cordillera. Desde lo alto descubro el motivo por el que se encuentra cerrado el camino en herradura adoquinado, la nieve no se retira, se espera que se derrita; por lo que sus “tornantes” se encuentra aún a estas alturas del verano bloqueadas por neveros. Intento atacar desde la cima con idéntico resultado, otra barrera cierra el paso. Me quedo con haber coronado por carretera el paso igualmente sobre mi pequeña Vespa, mientras disfruto de la panorámica del valle, sus macizos de nieve perpetua y el viejo trazado que serpentea a mis pies.
San Gotardo 01
Si el lector está planificando emular el recorrido, tenga en cuenta la fecha en la que un servidor se encontró aún con nieve en el camino. A partir de Julio será una mejor opción y sin duda la experiencia motera de ascender por el viejo trazado y cruzar su emblemático Puente del Diablo será más que meritoria.
En la cima, rodeado de nieves y aguas congeladas un albergue y un museo traen algo de calor a sus visitantes. Una sensación extraña me embarga al sobrevolarnos un viejo avión Junkers Ju52 de transporte alemán de la Segunda Guerra Mundial. El escenario, el eco de conversaciones en alemán de moteros que acaban de llegar, el ronroneo de motores de aviación de los años 40… difícilmente para un aficionado a la historia y al cine como yo, que no me venga a la mente la película “El desafío de las águilas·.
San Gotardo 03
Entro al museo para conseguir un nuevo sello en la credencial del peregrino, y es que esta ruta también está ligada al Camino de Santiago. Nuevamente mis dos caminos se vuelven a unir y algo me dice que no será la última vez que esto ocurra. Tras una animada conversación, un buen puñado de ánimos de una de las mujeres que atienden a los visitantes y el regalo de una pegatina para que recuerde este día… me despido; pero me llevo más que una pegatina, cargo una nueva grata experiencia en mi mochila de viaje virtual. Y con todo ello, puede mi Vespa.
Por la zona, en viejas fortificaciones, se dejan ver militares del ejército suizo. En esta ocasión además pude comprobar algo que había leído en su momento… que Suiza es el tercer país del mundo (por detrás de EEUU y Yemen) en posesión de armas en manos de civiles (46 armas por cada 100 suizos, sin contar escopetas de caza ni pistolas deportivas). Me detengo en un semáforo y veo a un chaval que acababa de dejar la bicicleta en la acera, entrar a una tienda con el fusil de asalto a la espalda. Por lo visto es una prebenda constitucional y el Estado les facilita el fusil tras la formación inicial y durante el tiempo que está en la milicia nacional (hasta los 34 años).
Lago d'Orta
Deshago camino “dejándome caer” entre montañas y lagos en dirección a Turín, para volver a enganchar la ruta primigenia de los Tercios a Flandes. Nuevamente las gomas de mi scooter pisan suelo italiano. A ambos lados de la calzada aparecen lagos como el Maggiore o el d’Orta, donde una pequeña joya emerge de sus aguas en forma de isla-monasterio. Por otra esta zona el romanticismo emana de las montañas, desciende acariciando la roca desnuda oculta entre el vergel, la curva que esconde un fresco aliento que eriza tu piel frente al ardiente calor que te rodea, para finalmente converger en lo mas hondo del valle. La zona es como un imán de atracción del que es difícil escapar… como difícil es frenar el impulso de seguir acariciando el teclado y dar forma al torrente de palabras que cuenten lo que a continuación suceda… pero, parafraseando a Michael Ende: “pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión”.
CONTINÚA EL VIAJE CON LA SIGUIENTE LECTURA:
(siguiente) “en la mesa de redacción”

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