[cc2015] Etapa 13: Kinderdijk (Holanda) – Louvain-la-Neuve (Bélgica).

Amanece orbayando, todo indica que nada evitará que vuelva a lucir el traje de agua. Tomo un café en una gasolinera holandesa rumbo a Bélgica, tras llenar el depósito, mientras hago un poco de tiempo a ver si amaina la lluvia.
Etapa 13 de Kinderdijk (Holanda) - Louvain-la-Neuve (Bélgica)
Llego a Amberes con el traje de agua ya seco. La ciudad es un crisol de religiones y comunidades. No hace falta ser muy observador para darse cuenta de la multiculturalidad que se respira. De entre todas, la comunidad judía no pasa desapercibida, sobretodo por la zona de la Estación Central. Se tiene constancia de su presencia en la ciudad desde el siglo XV, al ser Amberes el más importante puerto europeo de negocios del momento. Con el tiempo dominarían el brillante negocio por el que Amberes es conocida por la capital de los diamantes. En la actualidad la supremacía del mercado de tan precioso mineral ha pasado a manos indias.
Estación Central de Amberes 001

Ya que menciono la Estación Central, tal y como comenté en la crónica sobre Haarlem (Holanda), el ferrocarril ejerce una atracción sobre mi; por lo que no dejo de entrar dentro de tal monumental sede ferroviaria, la cuarta de entre las diez más bonitas según la revista Newsweek.

Estación Central de Amberes 002La catedral de Nuestra Señora también es cita obligada para sellar la credencial de peregrino. Mis pasos me llevan por viejas calles empedradas llenas de vida, color, cultura,…  Frente a la catedral una orquesta deleita a los viandantes con notas que bailan por la pequeña plaza. Accedo al lugar de culto donde me llevo la grata sorpresa de encontrarme con un español en recepción. Tras el intercambio de impresiones e historias de cómo ambos hemos llegado aquí, sellamos la credencial de peregrino y visito la gótica estructura.

Orquesta frente Catedral de Amberes

Concierto frente a la Catedral de Nuestra Señora (Amberes).

Numerosas obras de Rubens cuelgan de sus columnas, no obstante, no es ese arte el que me mueve. Siempre que entro en una construcción de este tipo me vienen a la mente similares cuestiones. ¿Cuanto dinero le habrá costado al pueblo construir semejante edificación? ¿Cuantos sacrificios se habrán hecho para conseguir ganar altura y estabilidad en una obra de estas características? Son estos momentos los que me recuerdan el libro de Ken Follet “Los Pilares de la Tierra” que, por cierto, volveré a citar más adelante cuando mis pasos lleguen a Bruselas.

Desde hace siglos, a los habitantes de Amberes se les conoce por “sinjoren” (que proviene del castellano “señores”) pues tienen fama entre el resto de belgas de ser “algo altivos”. La ciudad tenía categoría de inexpugnable, no obstante fue tomada en agosto de 1585 en la que se conoce como el Gran Sitio de Amberes. Una gran victoria de los Tercios que fué muy celebrada en todo el reino hispano. Para su conquista se construyó un puente de 800 metros sobre el río Escalda. La obra duró 7 meses y no solo se levantó el puente sino que hubo que construir fortificaciones a medida que se avanzaba la obra para defender esta desde tierra y desde el agua. Esto me recuerda cierta técnica similar usada por los romanos (creo recordar que en tiempos de Julio Cesar en la campaña en la Galia)… Estamos pues, ante una nueva analogía histórica entre los Tercios españoles y las legiones romanas.
Con Roma también está relacionada la fundación de Amberes. Silvio Brabo fue un legionario que, según la leyenda, le cortó la mano al gigante que asolaba la región, de ahí el nombre de la ciudad que proviene del término “lanzar la mano”. En su honor, en la plaza mayor de Grote Markt, una estatua conmemora ese momento.
Grote Markt - Amberes
Grote Markt (Amberes).
Volviendo a la historia en común que une a belgas y españoles, la ciudad tiene una oscura historia. Actos que forjaron la Leyenda Negra española, que aún son recordados en la ciudad y en el resto de Países Bajos. A la muerte del Gobernador de los Países Bajos Españoles en 1576, se produce un vacío de poder; unido al estado de bancarrota del Imperio Español, hizo que algunas tropas llevaran dos años sin cobrar su soldada y, por tanto, malviviendo a costa del pueblo. Con este panorama se declaran los Tercios acantonados en la ciudad de Alost (*) en situación de “amotinados”, provocando el levantamiento en armas del pueblo apoyado por soldadesca germana y valona, declarando proscritos y sentenciando a muerte a todos los Tercios españoles con plaza en Flandes (unos 6.000 hombres).
(*) Aclarar que el Tercio español primero acaba el combate o el servicio para el que ha sido requerido y, a su término, procede a amotinarse si tiene argumentos de peso para ello. Pero no de ninguna otra manera para evitar poner en duda su honor y/o gallardía. En este estado, los oficiales abandonan el grupo junto con las enseñas para no manchar el honor de unos y las otras.
Sin embargo, los rebeldes no se dirigen a Alost, sino que ponen rumbo a Amberes. Quizás por ser un mayor premio con una guarnición muy escasa (no llegaba a 1.000 efectivos). Así pues, la ciudad fue tomada por 20.000 soldados enemigos de lo español que fueron recibidos con vítores y como libertadores por el pueblo, que les llegó a abrir las puertas de la ciudad.
Los Tercios procedieron a reforzarse en la ciudadela interior y a resistir ante tamaño rival. En ayuda de los Tercios copados en Amberes, acudieron los amotinados de Alost, llegando a sumar en total los 3.000 efectivos (aún en gran inferioridad numérica). Juntos, cargaron contra los rebeldes dentro de la ciudad (mucho mejor campo de batalla para un número inferior, pues así los edificios de las calles les protegen los flancos y les hacen enfrentarse a un número similar cada vez, en lugar de en campo abierto donde el mayor número aplastaría a los nuestros). En este campo de batalla nada pudieron hacer los rebeldes ante la profesionalidad, capacidad de lucha y entrega de los Tercios. Como comentaba, los Tercios en estado de amotinamiento no disponen de oficiales que pongan orden, por lo que la situación se fue de las manos. Amberes se vió inmersa en un caos de destrucción y saqueo conocido por la “spaanse furie” (la furia española), que se llevó por delante miles de vidas. Este hecho provocó la llama del levantamiento generalizado en Flandes, incluso entre las comunidades que habían sido fieles a la corona española por siempre; cargándose de un plumazo los esfuerzos que se venían realizando para apaciguar los ánimos en esta parte del Imperio. Los “rebeldes” perderían la batalla pero, únicos en el uso de la propaganda, terminarían ganando adeptos y la guerra.
Bruselas001Bruselas es la siguiente ciudad belga en cruzarse en mi camino. Las nueve bolas del Atomium, símbolo de la Exposición Universal de 1958 será lo primero que ven mis ojos al entrar en la capital de Bélgica y principal sede administrativa de la Unión Europea. Mi cara (foto anterior) es un mapa de los miles de kilómetros que llevo en ruta. Mis guantes, fiel reflejo de la dureza del camino, afrontan su última aventura. La Vespa, pequeña de motor pero grande de espíritu, no hace visos de flaquear.
Me acerco al centro de la ciudad. Callejear en moto por la urbe sin usar GPS puede parecer tedioso y una ardua tarea, a mi me parece un reto y una agudeza de orientación. Aparco, me uno al gentío y camino hacia la Grand Place por las Galerías de Saint Hubert.
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Detalle de las Galerías de Saint Hubert (Bruselas).
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Con sus 200 metros de largo, estamos ante las primeras galería comerciales de Europa (diseñadas en 1847). Bajo su techo acristalado ninguna voz se eleva por encima de las demás y, en general, el tono es sosegado… algo que envidio de los europeos. Ante mi se abre la “fantasía soñada por un poeta y realizada por un arquitecto”, palabras de Victor Hugo para describir la Grand Place con su ayuntamiento y las casas gremiales; entre las que se encuentra “el cisne”, el edificio donde Marx y Engels forjaron los pilares del Manifiesto Comunista en el siglo XIX.
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Por detrás del Ayuntamiento un gran número de personas abarrota y tapona las calles. ¿Será la expectación ante la pequeña estatuilla del Manneken Pis? Ese pequeñín meador que disfruta de innumerables vestidos que le llegan de todas partes del mundo para tapar su menuda desnudez. Pero no, por lo visto están en la ciudad los menudos integrantes del grupo artístico de moda, One Direction.
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Al fondo, entre turistas, el Manneken Pis.
Si no ha tenido suficiente con el pequeño, que sepa que en la ciudad también se puede encontrar su versión femenina (Jeanne Pis) en la Rue des Bouchers y hasta su versión perruna (Zinneke Pis) en la Rue des Chartreux. ¿Será por el gran número de marcas cerveceras? Me rindo ante dicho néctar y doy “súbitamente” cuenta de ella para apaciguar el calor del ambiente.
La ciudad ofrece un amplio abanico cultural. En cada esquina, por ejemplo, te puedes encontrar murales pintados en las fachadas como homenaje a las obras del cómic como Tintin, Asterix, Lucky Luke,…; o estatuas que salen de alcantarillas y que te robarán una sonrisa.
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No abandono Bruselas sin antes acercarme por la iglesia de Notre Dame du Sablon. Iglesia gótica del siglo XV con cierto parecido a una catedral aunque no lo es, que sería escenario de la adaptación televisiva del libro de Ken Follet, “Los Pilares de la Tierra”. Muy cerca se encuentra Porte de Hal, una de las siete entradas de la muralla medieval y, junto a ella, el gran obelisco donado por la Xunta de Galicia dedicado los peregrinos del Camino de Santiago que empiezan desde Bruselas su periplo.
Waterloo
Pongo rumbo sur hacia Louvain-la-Nueve, pasando por Waterloo, del que en estos días se conmemora el Bicentenario de la batalla. La Colina del León, monumento de 40 metros de altura cuyo nombre real es «Monumento a los Holandeses», domina la llanura donde se registró la histórica batalla.
Ya en Louvain-la-Neuve y antes de continuar en busca de un lugar para pasar la noche, le dedico mi tiempo a la obra de Hergé, con su máximo exponente, Tintin. Desgraciadamente no dejan tomar fotografías del interior del Musée Hergé, algo que se toman bastante en serio. “¡Ectoplasma!” Al menos disponen (no como otros) audioguías en español y, además, gratuitas. Eso si, la tienda de artículos dedicados a la obra de Tintín al final del recorrido, puede ser un peligro.
CONTINÚA EL VIAJE CON LA SIGUIENTE LECTURA:

Un pensamiento en “[cc2015] Etapa 13: Kinderdijk (Holanda) – Louvain-la-Neuve (Bélgica).

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