[cc2015] Etapas 14 y 15: entre “rocas” anda el Camino…

Bajo este enigmático título se esconde la travesía a través de Francia entre la “roca del Rey” y la “roca de Amador”, o lo que viene siendo entre Rocroi y Rocamadour.

CC2015 ruta - mapa completo

Mapa completo del viaje.

La etapa anterior finalizó buscando un camping en las cercanías de Francia pues era mi intención visitar la irónica Rocroi, por lo que esta ciudadela representó en la historia de los Tercios. Que mejor lugar para poner punto y final a la compañía de los Tercios que, desde que desembarqué en Savona (Italia), les llevo siguiendo la pista por media Europa a lomos de mi pequeña Vespa.

Rocroi

El campo de batalla de Rocroi supuso el principio del fin de la hegemonía de los Tercios españoles en el viejo continente; no porque no fuesen capaces de ganar más combates, sino porque se produjo en un momento de la historia en la que Francia ganaba cotas de poder mientras el Imperio Español se venía abajo. En lo estratégico esta batalla no significó perjuicio alguno, pero la pérdida de 4.000 veteranos fue una desgracia de la que no habría posible reparación futura en una España escasa de jóvenes y de capitales… pues son estos, los veteranos, los maestros de los futuros combatientes que tomaran el acero al relevo. No voy a entrar en detalles de cómo transcurrió la contienda, pues animo al lector ávido de conocimiento a que se sumerja en los libros; solo añadiré que la catástrofe comenzaría con una sucesión de errores de los mandos militares españoles desde el momento en que se dispuso a las tropas en el campo de batalla, la más que probable existencia de un espía francés dentro del alto mando español (según distintas fuentes), sumado a la retirada más tarde de las tropas no hispanas. Seis horas de duro combate en la madrugada, en la que la infantería española vendería cara su carne y su honor al francés, pues era sabido que un soldado de los Tercios españoles jamás se rinde (recuerden el asedio turco de Castelnuovo donde un único Tercio español -3.000 hombres- se batía hasta su final contra los 50.000 turcos al mando de Barbarroja, de los que caerían de 20 a 24.000).

Así pues, mi camino en la ruta de los Tercios llega a su fin mientras recorro las empedradas calles del Rocroi de intramuros bajo la atenta mirada del personal local. No es para menos con el continuo traqueteo al que se ve sometida mi amortiguación sobre el adoquinado predominante de la Place d’Armes.

A partir de este momento, toda mi atención y kilómetros van dirigidos a seguir la huella peregrina hacia Compostela. Voy cruzando el país galo de norte a sur saltando entre las distintas vías a Santiago de Compostela (cuatro son las principales); avanzando por Reims hasta la vía Lemovicensis (con origen en Vezelay) combatiendo contra tormenta que a última hora del día me hizo muy difícil la conducción, por no decir que bastante penosa la búsqueda de alojamiento.

Por Tutatis

unas notas de humor antes de la tempestad.

Grandes caudales de agua corren a la ribera de la calzada mientras mis manos se tiñen del amarillo del cuero de mis guantes. En este punto, con los campos anegados, descarto la acampada, por lo que busco un alojamiento un bajo techo relativamente económico para mi ya maltrecha economía. Hasta el momento de encontrar un hotel de carretera, los anteriores intentos infructuosos se clasifican entre demasiado caros y “no te abro la puerta”. No les guardo rencor a estos últimos, pues la aparición de un paisano de mi estatura, enfundado y empapado en un traje de agua, con botas y guantes chorreando… es toda una aparición. Por eso, cuando me aparece en el camino la oportunidad de un hotel que pinta económico, con numerosos vehículos familiares aparcados frente a su fachada, no lo dudo por un momento. Eso si, para evitar el rechazo… accedo tras una pareja mayor, confundiendo a la recepcionista que me atiende con desaire. Discúlpeme por el charco de agua bajo mis pies pero yo de aquí ya no me muevo. No obstante, una vez puesta la pica en Flandes, educadamente salgo al exterior para quitarme el equipo y escurrir toda el agua que me sea posible antes de subir a la habitación; previa negociación de una ubicación segura donde dejar la Vespa. En este punto debo de agradecer la intermediación de (creo) la pareja de la recepcionista; un motero que capeó el temporal negociador a mi lado y me permitió colar entre las jardineras hasta una terraza cercana a la pequeña (esa tarde-noche no estaba el tiempo para que los clientes salgan a disfrutar de la misma, pero a mi me viene ni que pintada para alejar las miradas de la moto). Gracias, mi desconocido camarada. Creo que esa noche dormirás en el sofá.

Rectas de Francia

Al día siguiente, cruzo volando los campos de Francia. No veo más que riqueza a mi alrededor hasta el horizonte. Campos de cereal, de vides con la que obtienen el preciado Champagne,… y los “foret”, que atravieso con buen ritmo bajo su denso follaje.

En el Camino, visito la Basílica de Santa María Magdalena de Vezelay, lugar de culto destacado entre los peregrinos que, acumulando kilómetros en sus botas, ascienden la colina hasta su románica arquitectura borgoñona. No en vano, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979. Es temprano. Paseo con total libertad por el lugar de culto y alrededores. Dentro de la basílica reina un frío silencio mientras mis pasos atraviesan las hileras de sillas de mimbre que aguardan a ser ocupadas por los fieles.

Vezelay

Basílica de Santa María Magdalena de Vezelay.

Espero para poder sellar y acreditar mi paso por el lugar. Una monja de avanzada edad se cruza en mi camino, es la encargada de la tienda de “recuerdos”. Muy educadamente accede a sellarme la credencial y así, poder continuar mi viaje.

Aún en la vía Lemovicensis llego a La Charité-sur-Loire, una preciosista ciudadela monástica, conocida como la “ciudad del libro” por sus numerosas librerías y eventos/festivales dedicados a la palabra escrita.

La Charité

Priorato de Nuestra Señora de La Charité-sur-Loire.

Me encanta este país. Tal cual parece que a el le atrae la idea y hace lo posible porque me quede. Así, entre las carreteras comarcales salen a mi paso desviaciones que me hacen dar una y mil vueltas, descubriendo más de estas tierras.

Midi-Pyrénées

Salto hacia la vía Podiensis del Camino (con origen en la ciudad de Le Puy-en-Velay). Entro en la región de Midi-Pyrénées en rumbo al paraje natural que alberga a Rocamadour y su virgen negra, foco de peregrinación por excelencia francés. El motero disfrutará en su aproximación de una sucesión de suaves curvas entre gargantas, bosques y pueblos que, para los caballeros andantes del siglo XXI en moto, les evocará una novela de aventuras… pero esa aventura tendrá lugar en un próximo episodio.

2 pensamientos en “[cc2015] Etapas 14 y 15: entre “rocas” anda el Camino…

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