[cc2015] Etapas 18 a 21: Oviedo – Santiago de Compostela.

Mucho han visto mis ojos desde que el pasado 1 de junio iniciara el que, hasta el momento de esta redacción, ha sido el último de mis viajes en Vespa. Mi particular peregrinación en Vespa por la historia de Europa me ha llevado a recorrer más de 7.700 kilómetros por el viejo continente a lomos de mi pequeña, en aras de descubrir por mí mismo los lugares y paisajes por las que transitaban los caminos hacia el infierno de Flandes, destino de los distintos trazados de el Camino Español de los Tercios a Flandes; y los caminos de otros, el de los peregrinos hacia el santo sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela, no exentos de peligros tampoco.Oviedo, todas direcciones

En la crónica anterior llegaba de nuevo a Oviedo, punto de partida de mi viaje, con tiempo para realizar unas gestiones personales que apremiaban, a la par que me permitía disfrutar de la compañía de mi familia durante un efímero lapsus de tiempo antes de volver a la carretera con las alforjas repuestas.

Al peregrino a Compostela le recomendaría que, independientemente del camino que haya tomado, sus pasos le guíen hacia Oviedo pues, de todos es sabido, que “no has de cometer el error de ir a visitar al siervo y no al Señor”, ya que la catedral de Oviedo está consagrada a San Salvador y es el origen de todos los Caminos.

Etapa final del Camino

De Oviedo parte el Camino Primitivo. Denominación por la que se conoce al camino que recorrió la Corte Asturiana del rey Alfonso II, bajo cuyo territorio se encontraban las actuales Galicia y Asturias, en el momento de conocerse la aparición del cuerpo del Apóstol. Trazado este denostado por intereses regionalistas, pecuniarios o por desidia general y que, con el paso de los años, se ha venido trabajando para recuperar su memoria. No obstante, no es el itinerario preferido por el peregrino, lo cual para muchos lo hace más interesante a pesar de la dureza de su trazado. Y es que la geografía asturiana aflige de sobremanera las piernas ya de por sí castigadas del peregrino.

Catedral de Oviedo

Tras sellar la acreditación, salgo de la catedral de Oviedo hacia el primer punto en la ruta del Camino Primitivo a Santiado, Grado. El tiempo acompaña aunque hace algo de frío en las primeras horas de la mañana. Algo que se nota más bajo la húmeda sombra de los bosques de Tineo. En el pueblo de El Peligro intercambio unas palabras con un indignado peregrino que en cuanto tuvo la oportunidad abandonó el bullicio de la atestada vía del Camino Francés. Me narra la poca solidaridad entre caminantes que más parecen turistas, la picaresca de algunos/as a la hora de llegar a los albergues, en los cuales no encontraba ni descanso ni un enchufe libre para recargar su viejo móvil frente a montañas de teléfonos inteligentes y “tablets”.

Señal Camino de SantiagoMe despido con el protocolario “buen Camino” para continuar sumando kilómetros por las localidades de Pola de Allande, Grandas de Salime,… hacia Fonsagrada, donde hoy en día una raya en un mapa separa a gallegos de asturianos. Antaño, en tiempos del eremita Pelayo, al que unas luces nocturnas en el bosque de Libredón (campus stellae) le llevaron a descubrir los restos del Apóstol, esas fronteras no existían pues estos campos estaban unificados en el Reino de Asturias, dentro del proceso de reconquista iniciado un siglo atrás. Con el tiempo, el límite del reino astur se extendería desde la actual Oporto hasta Álava con el río Duero delimitando la margen sureña del reino.

En este contexto, se aprovecha la oportunidad de crear una ciudad con privilegios reales, Compostela, con el objetivo de controlar a la nobleza gallega a la par que ofrece a la Cristiandad, en el año 820, un nuevo lugar de peregrinaje tras quedar Jerusalén inaccesible y Roma en decadencia.

Puerto del Palo

Fonsagrada se convierte, por tanto, en la puerta gallega del Camino Primitivo. Lugar de peregrinación jacobea y de otra peregrinación más carnal, la que nos lleva a muchos moteros a buscar los tiernos cortes del pulpo a feria. La inmaculada calzada serpentea por entre campos en suaves montes, pueblos de piedra oscura y techumbres de negra pizarra; frente al reclamo de innumerables negocios que asaltan al peregrino con anuncios en los que ofrecen sus servicios especiales, como si el peregrino/a tuviese necesidad de un “menú del peregrino” hipercalórico que le reste una buena cantidad de monedas de su bolsa y le entregue a los brazos de Morfeo.

Después de afrontar cientos de kilómetros en cada etapa, ni me inmuto por los que llevo recorridos en el día de hoy. Ya estoy frente a las murallas de Lugo. Murallas que hoy acogen en su seno un festival celta-romano, el “Arde Lucus”. Dejo la moto y me sumerjo entre el gentío con ropajes de época, unos asumiendo el papel de pueblo celta y el resto el de ciudadanos de Roma. Entre ambos fluye el humo de las cocinas y puestos donde ambas culturas se unen entre bebida y deliciosos manjares.

Arde Lucus 2015

He de decir que por un momento me vi rodeado de hermosas diosas romanas que me tentaron cual Ulises a no continuar hacia mi Ítaca particular. Uno que tiene debilidad por Roma. Mi Odisea no es la de Homero, ni tampoco me dejaría sucumbir a los encantos de sirena de Lugo, al menos en esta edición.

En Melide se unen los caminos Primitivo y Francés. Algo más de cincuenta kilómetros me separan de Compostela y de una multitud de amigos/as vespistas que se darán cita en el 50 Aniversario de la Peregrinación en Vespa a Santiago, organizado por el Vespa Club de Galicia. Aniversario al que rindo homenaje con este viaje europeo por los distintos caminos que se dirigen al santo lugar.

Santiago de Compostela

Después del chequeo y presentaciones, voy conociendo en persona a amigos hasta hoy virtuales de las redes sociales,… tantos que no os puedo nombrar a todos/as, pero os tengo muy presentes. No obstante, si me lo permiten, debo dedicarle unas palabras en especial a un gran hombre, todo nobleza y gran corazón, que me lleva apoyando desde el principio de este proyecto vespístico que se llama Crónicas Vespísticas. Gracias César de Andrade.

Y no me olvido de otros tantos nuevos amigos que Compostela ha puesto en mi camino; algunos incluso me han dado la enorme alegría de volver a verles en la última edición de La Travespera. Reconozco, y es algo que promulgo a los cuatro vientos, que no soy amigo de “concentraciones”. Me siento incómodo entre tanta moto, distintos “estilos de conducción”, donde tan pronto te pasa una moto por la derecha como por la izquierda, cuando no te obligan a una frenada… algo que ninguna organización puede controlar. Pero si es de justicia afirmar que es una oportunidad ideal para conocer gente y en muchos casos, buena gente.

Santiago. Pequeña muestra vespistica

Inscripciones del sábado. Esperando a la gran comitiva que estaba de ruta.

Tras localizar un camping en las cercanías y levantar por última vez (en esta aventura) el campamento, me preparo para salir a disfrutar de la noche y de la compañía. Unos tíquets concertados con la hostelería local nos proporcionaban vituallas y bebida que íbamos dando cuenta entre la animada charla.

A la mañana siguiente, cientos de Vespas y Lambrettas recorrimos las calles de Santiago de Compostela para hacer entrada en la Plaza del Obradoiro, a la sombra de la barroca fachada de su catedral. Un espectáculo visual y sonoro que asombró a propios y a extraños. Una experiencia única para todos y cada uno nosotros.

Mientras unos acudían al acto religioso y otros se refrescaban en las terrazas próximas, los profesionales de “Mi abuelo tenía una igual” daban rienda suelta a su creatividad tomando planos y haciendo entrevistas para su documental sobre la histórica marca italiana en Galicia.

Plaza del Obradoiro 1

La Plaza del Obradoiro tomada por las Vespas.

La Travespera compostelana

Tras la foto familiar, la organización nos agasajó con una comida en el Seminario Mayor próximo a la catedral. Una fiesta gastronómica en compañía de cientos de amigos y amigas de distintos clubes y nacionalidades. Para todos, la organización tendría un detalle para recordar este Aniversario.

Me costó abandonar tan formidable compañía pero aún me quedaban horas de ruta por la carretera de la costa y por el camino, frente al mar, me esperaba un reencuentro que no deseaba retrasar más…

¿Cómo poner fin a tanto vivido y aquí narrado? Creo que lo expresé adecuadamente al final de la última crónica de mi anterior gran viaje… por tanto, parafraseando aquel escrito, esta aventura es “una experiencia que me viene casi a diario a la mente, como si una llamada desesperada dentro de mi cuerpo esperara que iniciara de nuevo la marcha con destino incierto, pero de nuevo en ruta. Espero saciar pronto esta necesidad de salir a rodar y descubrir el mundo que hay ahí afuera.” Pues eso, espero. Y mientras caen las hojas del calendario, nuevas pequeñas crónicas verán la luz frente a ti, amigo/a que me acompañas en cada viaje.

¡¡ Gracias !!

Plaza del Obradoiro 2

FIN.
CONTINÚA EL VIAJE CON LA SIGUIENTE LECTURA:

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