¿Cómo orientarte en un viaje (en moto) y no morir en el intento?

En ocasiones surge la muy habitual pregunta sobre qué GPS comprar para llevar en la moto. Pregunta que me he hecho yo recientemente incluso cuando llevo años tonteando con la cartografía digital en un ordenador anclado al salpicadero del 4×4 y con una antena GPS tipo seta al exterior, o con aquellos primeros GPS de mano que no incluían mapeado… en mi época pasada como bombero voluntario. Sin olvidar aquel primer Tomtom que no aún disponía de soporte físico propio y lo usaba mediante una antena GPS bluetooth que enviada la señal a mi PDA (ordenador de bolsillo de cuando los teléfonos no eran inteligentes) de la empresa Palm, en la que se había instalado el software de navegador de carreteras, con la que hice mis primeros viajes. Y el papel, siempre presente en la mochila o en la guantera.

Pues bien, creo que el tema merece dedicarle unas letras en exclusividad (pues a lo largo de mis crónicas ya he tocado el tema superficialmente), definir qué instrumentos para orientarnos en nuestros viajes en moto tenemos a nuestro alcance y, si es posible, ayudaros en la ardua tarea de tomar una decisión.

Mapa de carretera en papel.

Ya desde el tiempo de los romanos, que nos trajeron su cultura, civilización, sus calzadas… existen los mapas de carretera, o más bien “de intinerarios”. El Itinerario de Antonino o la Tábula Peutingeriana son ejemplos de aquella época que nos muestran los destinos que tenemos por delante y por detrás de nuestra posición en una calzada mostrada de manera lineal, incluyendo información como las “Mansio” (paradas oficiales donde poder alojarnos) en el camino o la distancia (en millas) entre ellas. Algo parecido a la chuleta de papel con las carreteras y pueblos por donde pasaremos en nuestra ruta, que pegamos en el depósito y que previamente hemos anotado en casa.

Los de “toda la vida” se los debemos a Michelín, que editara el primero allá por 1.900 (la primera Guía Roja de calificación por estrellas de los servicios dispuestos al automovilista en Francia y un pequeño mapa). Diez años más tarde y por sugerencia de Michelín a las autoridades francesas, se impuso la señalización vial en la calzada y su implementación en el mapa de papel, dando origen al tipo de mapa de carreteras de papel que nos acompaña hasta nuestros días.

Como amante de los mapas, esta es mi opción preferida. Pero puede ser un dolor de cabeza si la señalización insitu es un desastre como en el caso español, donde se hace muy difícil seguir la referencia de una carretera si esta va a desaparecer en el siguiente cruce (porque no la indiquen o porque las autoridades locales/regionales le hayan cambiado la denominación en sus dominios). En este sentido, adoro viajar con mapa de papel por las carreteras francesas.

Disponer de una brújula, como si un mapa cartográfico se tratara, me parece aconsejable para ubicarte mentalmente en el mapa, orientar tu rumbo y saber dónde estas, sumando otras referencias del entorno.

GPS.

No confundir con los “tomtom”, que trataremos más adelante.

Basado en el modelo anterior de mapas de carretera y añadiendo la cartografía militar/civil del país, es un sistema electrónico que permite determinar tu posición mediante la trilateración (parecido a la triangulación) con un número de satélites en órbita (al menos se necesitan tres).

Mejora el modelo anterior de “mapas” en que te sitúa automáticamente dentro de uno y que, con los modelos actualmente en el mercado, te permite ampliar tu visión sobre el mapa cambiando la escala en tu mano (un “zoom” que vendría a ser como disponer de distintos mapas de papel con mayor o menor información según su escala). Incluso si le facilitas mapas cartográficos ruteables, el GPS te guía de forma parecida a un Navegador de carretera pero incluyendo caminos transitables por el tipo de vehículo que lleves.

Estas herramientas permiten establecer puntos de interés sobre la marcha (POI o Waypoints) con las coordenadas de ese mirador, aquel hotel, un museo,… lo que se te ocurra. Bien sobre la marcha e insitu, o bien mediante un trabajo previo realizado en el ordenador de casa con el software específico.

En este campo y por su experiencia en cartografía/orientación en montaña, la empresa Garmin es un referente.

Navegadores de carretera.

Vulgarmente conocidos en nuestro país por “tomtom” gracias a la enorme expansión comercial de estos. Son aparatos electrónicos que, si bien usan el mismo sistema de posicionamiento global que el GPS, no son lo mismo. Son un sistema de navegación para vehículos de carretera que sitúa al mismo sobre una carretera según bases de datos (por lo general de terceras empresas dedicadas a ello) sobre calzadas vectorizadas (codificadas geográficamente mediante coordenadas para su lectura por la instrumentación electrónica), al que le damos nuestro destino para que nos vaya guiando de manera visual y con instrucciones de voz hacia el mismo; indicándonos los cambios de dirección, calzada, carril, información del tráfico, etc… según cómo de actualizados estén sus datos. Así nos podemos encontrar que el navegador nos indica circular por una carretera que en sus bases de datos existe pero que en la realidad aún no se ha terminado de construir, o una calle que ha cambiado el sentido de la marcha, etc…

Digamos que estos codifican según nuestro origen y destino (y otros factores a elegir) un itinerario como al de aquellos romanos.

Con el avance en la telefonía personal hacia los “teléfonos inteligentes” (más ordenadores que teléfonos), estos navegadores han dado el salto a nuestros bolsillos (físicamente hablando) y cualquier ciudadano dispone de este sistema en la palma de la mano; siendo el siguiente paso, la navegación peatonal dentro de los edificios.

Es el modelo más extendido en la actualidad para dejarse guiar en nuestras rutas. Sus referencias son TomTom, Garmin (también tiene modelos específicos de navegador de carreteras) y Google Maps (este dependiente de disponer de conexión de datos en el teléfono o de haber descargado previamente los mapas al teléfono).

Sin duda vienen a cumplir con lo que prometen, pero a costa de viajar rápido dentro de un túnel que impide descubrir lo que te rodea en tu avance. El nivel de percepción del entorno es mínimo y me recuerda a las orejeras que se les pone a los animales (RAE. 4.f. En las guarniciones de las caballerías de tiro, cada una de las piezas de vaqueta que se ponen al animal para impedir que vea por los lados).

Conclusiones.

En mi opinión (con un buen grado de romanticismo incluido) y aunque no sea lo más práctico hoy en día, los mapas de papel son el compañero ideal en nuestros viajes. Pues avanzas en nuestro camino siendo conscientes del lugar en el que estamos y lo que te rodea (tal pueblo al Norte, tal lago al Este, nuestra carretera queda a la derecha de este lago de camino a tal pueblo donde tomaremos la siguiente carretera de referencia). El ejercicio de orientación continuo al que te ves sometido te proporciona un estado de conocimiento por el que te empapas de todo lo que te rodea. Su inconveniente es depender (en parte) de la buena señalización de la calzada y del número de mapas de papel; además de la orientación dentro de las ciudades (sea de paso o para conocerlas), del espacio que ocupan y de su uso bajo el agua (aunque hay en el mercado modelos plastificados). Proporciona una conducción más lenta pero más intensa (pues como habrás comprobado no cuento con las autopistas para nuestros viajes) y una mayor interacción con la gente del lugar (parando a consultar sobre la ruta a seguir, aunque sea una excusa para entablar conversación).

Sobre los medios electrónicos matizar que GPS y Navegadores de carretera ni son lo mismo, ni son incompatibles. Creo que puede ser un binomio bastante práctico disponer de lo mejor de ambos mundos. Es por ello que yo me decanto por disponer de un GPS (en mi caso un Garmin Montana 610) que me proporcione una versión actualizada del sistema de orientación mediante mapas de papel que tanto me gusta y usar como Navegador de carretera el teléfono móvil con el Google Maps (sobretodo para salir y/u orientarme dentro de las grandes ciudades). Los inconvenientes de ambas opciones electrónicas dependen del modelo elegido, del grado de actualización del software/mapeado, su dependencia de energía y/o de datos vía telefonía móvil, no facilitan la interacción con la gente del lugar,…

Espero que estas notas, a pesar del gran componente de opinión personal incluido, te sean de utilidad a la hora de definir qué herramientas de orientación incorporas a tus viajes en motocicleta. En definitiva, todo suma y aporta. Bienvenida sea la tecnología que ya está a nuestro alcance y la que está por llegar (seguro que nos sorprenderá), pero que esta no anule las capacidades que nos han hecho avanzar como humanos. No perdamos el Norte.

P.D. LAS IMÁGENES Y ENLACES A PRODUCTOS SE ADJUNTAN CON LA INTENCIÓN DE FACILITAR MÁS INFORMACIÓN. EN NINGÚN CASO TENGO BENEFICIO ALGUNO NI RELACIÓN CON LA MARCA.

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