[2GM] Etapa 3: el desembarco en las playas Utah y Omaha.

En la anterior crónica, dedicada principalmente al teatro de operaciones del Día D en la Península de Cotentin, narraba las vicisitudes vividas por las tropas aerotransportadas norteamericanas; enumerando aquellas localizaciones que, en mi opinión, no deberías perderte en tu viaje por Normandía. Si bien Utah Beach se encuentra geográficamente en la misma península, con cuestiones narrativas y de organización, he decidido agrupar los escenarios del desembarco norteamericano en la costa en la misma crónica. Continuamos, pues, el viaje.

[Banda sonora para una inmersión completa en la época]

"A lo largo de toda la playa estaban esas pequeñas embarcaciones, cientos
de ellas, cada una desembarcando entre treinta y cuarenta hombres armados.
Detrás estaban los barcos de guerra, disparando con sus poderosos cañones,
más barcos de guerra en una flota de los que nadie haya visto jamás."
Frederick von der Heydte (Coronel del 6º Regimiento paracaidista Luftwaffe).

Añadida en el último momento a los planes de la Operación Overlord, a Utah Beach [#013] se accede desde Sainte-Marie-du-Mont, por la carretera D913. Distintos monumentos nos recuerdan las dispares unidades del ejército de los EEUU que desembarcaron en esta costa.

Los bombardeos aliados previos fueron tan efectivos que, de todos los desembarcos del Día D, fue la playa que fue tomada en menor tiempo posible y con el menor saldo de bajas. Es más, la 4ª División de Infantería sufriría más bajas durante los preparativos que en el mismo desembarco (639 -sin contar un número mayor de heridos- frente a 106) y todo por una concatenación de infortunios que hicieron que, durante las maniobras que se estaban realizando con las barcazas en el sur de Inglaterra, torpederas alemanas cayeran sobre ellas en un momento en el que estas no tenían apoyo naval alguno. Por supuesto, esto fue clasificado como “alto secreto” hasta 1954.

En esta playa desembarcaría, unas semanas después (30 de julio), el General Leclerc… al mando de la Segunda División Acorazada francesa (donde se integraba la ya mencionada “La Nueve”).

Frente al museo y las dunas (llenas aún de restos de los búnkeres que conformaban el Muro Atlántico alemán) que nos separan de la línea de costa, se encuentra el Le Roosevelt, una cafetería-restaurante que fue centro de operaciones norteamericano en las primeras horas del desembarco. Sus paredes están repletas de huellas de la época, calendarios, paquetes de raciones,… objetos varios. Por supuesto no puede faltar una tienda de recuerdos.

"Estos cabrones pueden hacer lo que sea. Se que destruirán esos cañones,
pero puede que no queden muchos después."
Omar Nelson Bradley (General EEUU).

Al otro lado de la Baie des Veys, fuera ya de la Península de Cotentin y siguiendo la carretera D514 llegamos al enclave de Pointe du Hoc [#014]. Una localización donde los protagonistas fueron el 2º de Rangers (hay un humilde museo en Grandcamp-Maisy dedicado a ellos) del Coronel James E. Rudder.

200 hombres de una fuerza de élite de infantería, inspirada en los comandos británicos, muy entrenada pero poco probada en combate; que tuvieron los arrestos de acometer el asalto tras ascender con cuerdas y escalas, bajo fuego enemigo, los 30 metros del acantilado que les separaba de su objetivo.

“Muchachos, están tirando granadas, meted la cabeza y sacad los culos.”
"Ya se sabe, el culo se puede encargar de la metralla
mucho mejor que la cara."
James W. Eikner (Teniente del 2º de Rangers EEUU).

Lo que desconocían por completo es que las baterías de 155mm allí emplazadas (bombardeadas en varias ocasiones) y que cubrían tanto las playas de Utah como de Omaha, habían sido trasladadas un kilómetro tierra adentro unos días antes. Los hombres del Coronel Rudder, ante semejante panorama, se adentraron hasta encontrar aquello para lo que les habían traído hasta aquí, dar buena cuenta de las baterías alemanas y defender la posición frente a los contraataques alemanes. Sólo sobrevivieron a este encargo 90 de aquellos hombres que habían desembarcado dos días antes. En la actualidad, el istmo se ha mantenido prácticamente intacto, mostrando un panorama lunar lleno de enormes cráteres de los bombardeos aéreos y navales a la zona.

El cine y el aparato mediático de los aliados occidentales nos llevan a creer en la existencia de un único y gran cementerio en recuerdo de los caídos aliados. Ni mucho menos y será algo que iré compartiendo con vosotros a lo largo de estas crónicas. Pero antes y por el otro bando de la contienda, nuestros pasos nos llevan ahora al Cementerio alemán de La Cambé [#015].

En las afueras del pueblo, se encuentra el mayor cementerio alemán de la región, con cerca de 21.000 militares alemanes caídos durante la Batalla de Normandía (en su mayor parte en Omaha Beach). Sobra decir que entre ellos también se encuentran miembros de las Waffen-SS (cuerpos de élite de las Schutzstaffel del partido nazi). En su centro y presidiendo el camposanto, un imponente túmulo funerario recoge los cuerpos de 296 soldados no identificados.

En otro lugar indeterminado (salvo por las ofrendas que le rodean) yace Michael Wittman, Comandante de la 1.ª División blindada Leibstandarte SS Adolf Hitler. Tal era su maestría que sólo un ataque combinado de 8 tanques Sherman pudieron acabar con este As de los tanques alemán que, en el momento de ser abatido, acumulaba en su haber la destrucción de 138 tanques y 132 anticarros, al menos. Insigne fue su acción en Villers-Bocage, donde su unidad (compuesta por 6 tanques Tiger I) destruyó en pocos minutos a 27 tanques (de diverso tipo) y 30 semiorugas británicos.

"Dos tipos de hombres se van a quedar en esta playa,
los que están muertos y los que van a morir,
así que moved el culo y salgamos de aquí."
George Taylor (General de Brigada 116 Regimiento 29ª División EEUU).

Algo más al este, se nos presenta la segunda playa asignada al sector norteamericano del desembarco, en código Omaha Beach [#016] hacia las que se lanzarían oleadas de tropas de la 1ª (conocida por “The Big Red One) y 29ª División de Infantería. A diferencia de lo ocurrido en Utah Beach, en Omaha nada salió según lo planeado y, si bien se tomó la playa, fue a costa de un gran número de bajas entre los norteamericanos. Antes de llegar a la arena ya se habían hundido varios Tanques DD (tanque anfibio “Duplex Drive”, apodados “Donald Duck”) y 10 barcazas de desembarco. De la primera oleada, solo 2 compañías de las 9 desembarcadas lo habían hecho en el lugar acordado. Se les dejaba a varios metros de la costa (que tenían que vadear o incluso nadar) y, cuando conseguían salir del agua, aún les quedaban unos cientos de metros de carrera, con el equipo a cuesta, bajo una lluvia de plomo concentrada. La mayoría de las compañías sufrieron cifras cercanas al 50% de bajas.

"Yo fui el primero que salió.
El hombre número siete fue el siguiente en llegar a la playa sin
ser alcanzado. Todos los de enmedio fueron alcanzados. Dos murieron;
tres fueron heridos. Esa es la suerte que tenías que tener."
Richard Merrill (Capitán del Segundo Batallón de Rangers).

Ya en los preparativos y estudios previos de los lugares de desembarco, esta playa no albergaba un indulgente resultado. En enero de ese mismo año, un equipo de operaciones especiales británico a bordo de un submarino de bolsillo, se acercó nadando hasta esta localización para reconocerla y saber si tenía el suficiente firme para soportar el desembarco de tanques. El resultado no podía ser más desalentador pero era la única playa disponible entre el sector británico (del que hablaré en próximas crónicas) y Utah Beach.

"Señor, espero que no le importe lo que voy a decir.
Esa playa representa de hecho un adversario formidable y
por fuerza será escenario de un gran número de bajas."
Scoot-Bowden (Capitán Zapadores británico del COPP)*

* Grupo de operaciones especiales de reconocimiento y
asalto de playas. Conversaciones con Omar Bradley (General
norteamericano y mano derecha de Eisenhower).

Al cabo de una semana del Día D, el ingente operativo de ingenieros apoyados por peones franceses (despejando la playa y preparándola para el desembarco masivo aliado) y de nuevas tropas internándose dentro de Francia, hacía parecer la playa “a Coney Island” un domingo caluroso”. Esa actitud despreocupada y, en casos, prepotente… llevó a sufrir a la población francesa un saqueo de sus propiedades aún mayor que en el tiempo que duró la ocupación alemana.

En las proximidades de Saint-Laurent y sobre Omaha Beach, se sitúa el Cementerio norteamericano de Normandía [#017]. Inaugurado en 1956, después de que el Gobierno francés cediera 70 hectáreas a los EEUU para su construcción, aquí yacen mayormente los caídos de EEUU durante la Batalla de Normandía (además de un hijo del Presidente Roosevelt caído en la 1ªGM), identificados por 9.238 cruces latinas y 149 estrellas de David (3 de ellos destacados por la Medalla de Honor -uno de ellos Theodore Roosevelt Jr., otro hijo del Presidente Roosevelt-); además de una zona especialmente dedicada a los 1.557 desaparecidos en acción, el “Jardín de los desaparecidos”.

Tras el acceso por los arcos de seguridad y antes de llegar al camposanto, un museo nos enumera las virtudes de aquellos hombres que dieron su vida por la democracia; su coraje y determinación bajo el fuego enemigo, combatiendo en las playas o detrás de las líneas enemigas,… grandilocuentes frases acompañan nuestros primeros pasos entre las vitrinas, a la par que en las paredes se ven proyectados recuerdos de cómo era la vida en casa de los jóvenes norteamericanos que acudieron a la llamada de las armas en defensa de su país y para liberar a Europa del yugo fascista.

La información desplegada ente ti, el tono de la luz, el sonido ambiente, la salida hacia la luz del exterior acompañada por una voz que va nombrando cada uno de los combatientes que aquí descansan por la eternidad… todo estudiado y diseñado para llevar al visitante a una experiencia emocional sobrecogedora que, sin duda, no te dejará indiferente.

"Encárguese de tus tropas, que yo me encargaré de la guerra."
Hitler (Führer del Tercer Reich) a Rommel (Mariscal de campo - Wehrmacht).

Hay un caso bastante desconocido, por no decir poco documentado y de veracidad discutida, en el que los Roosevelt también se vieron involucrados. En los dos intentos de armisticio entre los aliados occidentales y los alemanes, con Rommel al frente, que permitieran volcarse a estos últimos en el frente oriental contra los soviéticos. En sendas ocasiones, oficiales norteamericanos (uno de ellos nieto de Roosevelt -¿casualidad?-) se acercaron a las líneas alemanas con la propuesta de entregar a sus compatriotas a unas enfermeras capturadas. Algo inaudito. Durante estos breves periodos de armisticio (de unas 4 horas cada uno) Rommel hizo llegar al alto mando aliado una propuesta de armisticio por la que se retiraban las tropas detrás de la Línea Sigfrido a cambio del fin de hostilidades. Hechos que no serían reconocidos pues iban contra el acuerdo que mantenían los aliados occidentales con los soviéticos de no alcanzar ningún acuerdo con la Alemania Nazi.

CONTINÚA EL VIAJE CON LA SIGUIENTE LECTURA:

2 pensamientos en “[2GM] Etapa 3: el desembarco en las playas Utah y Omaha.

  1. Pingback: [2GM] Etapa 2: los norteamericanos saltan sobre la Península de Cotentin. – Motocrónicas

  2. Pingback: [2GM] Etapa 4: el Día D de las tropas de la Commonwealth. – Motocrónicas

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